Vox populi

Trasobares: “El periodismo debe ser un contrapoder, un defensor del ciudadano”

LAURA LARRIBA, ANA PRATS

José Luis Trasobares, presidente de la Asociación de Periodistas de Aragón (APA), tiene una extensa carrera periodística. Comenzó en la Universidad de Zaragoza, donde cursó sus estudios, y creó en el campus la revista clandestina “El Portavoz”. Su actividad profesional como periodista empezó en Heraldo de Aragón donde pasa veinticinco años de su carrera profesional, desempeñando durante buena parte de ellos el cargo de subdirector del diario. En 2001, tras una reforma en la junta administrativa, deja su puesto y comienza a colaborar en El Periódico de Aragón, donde continúa en la actualidad como asesor editorial y columnista, bajo el epígrafe de El independiente. Ha visto y ha vivido muy cerca todos los cambios políticos, económicos y sociales que se han producido en Zaragoza y Aragón desde la transición. Hoy en A Pie de Campus hablamos con José Luis Trasobares, un hombre que no se muerde la lengua por nada ni por nadie.

¿Cómo supo que quería ser periodista?

En mi caso fue muy fácil, mi padre trabajaba en Heraldo de Aragón. No era periodista, era el responsable del sistema de reparto, que en aquella época lo hacía personal de los periódicos. Mi padre se ocupaba de eso y en mi casa los periódicos eran algo habitual. Yo era un niño bastante insomne y alguna vez mi padre decía “me voy a acercar un momento por la noche a ver si lo tienen todo preparado ¿te quieres venir conmigo?”, y yo por supuesto iba con mi padre, me encantaba. Desde que vi aquella máquina imprimir diarios y noté el olor de la tinta  dije “yo de mayor seré periodista”. Y lo tenía tan claro desde pequeño y además conocía tan bien qué es lo que quería ser, por qué y para qué.

Entonces, ¿era la profesión que esperaba?

Sí. A mí esta profesión no me ha decepcionado. Yo lo supe, no solamente desde pequeño, sino luego ya como adolescente o como joven con 17 años o 18, que pisaba la redacción del Heraldo. Era el hijo de un empleado de la casa que eso lógicamente siempre ayuda mucho y bueno, a partir de ahí, si la profesión no me ha dado más es porque yo debería haber sido en algunos momentos de mi vida quizás más audaz y haberme preparado mejor. Tendría que hablar mejor los dos idiomas que hablo. Y quizás en algún momento tendría que haber tenido más audacia, haberme ido de Zaragoza, haberme ido a Madrid.

De todas formas aquí yo estoy muy contento. Voy a cumplir sesenta años dentro de poco y estoy básicamente contento. Y aún espero cosas del periodismo, a pesar de lo mal que está hoy en día. He tenido la suerte además de vivir una etapa del periodismo interesante en España que ha sido la que se produce en la transición, la post transición y buena parte de los ochenta y de la primera mitad de los noventa.

¿Cree que el periodismo sigue siendo el cuarto poder?

No, no creo que sea el cuarto poder. Probablemente en algún momento ha ejercido un papel de esa naturaleza. No creo que deba ser el cuarto poder, creo que esa es una denominación perversa, porque no creo que el periodismo tenga que ser un poder, ni el primero, ni el segundo, ni el tercero, ni el cuarto. Tiene que ser un contrapoder. Es decir, el periodismo tiene que colocar su potencia, su fuerza, que indudablemente la tiene, enfrente del poder institucional. No enfrente para derribarlo sino para observarlo y para criticarlo. Enfrente de los poderes fácticos, los poderes de la economía, de las finanzas, de la gran economía, y tiene que exponerse frente a ellos para controlarlos, para vigilarlos.

El periodismo tiene que ser un defensor del ciudadano. Tiene que ser un defensor de la democracia entendida de la manera más absoluta posible. El periodismo tiene que tender a que un sistema democrático tenga la mayor calidad posible. Y para eso no tienes que jugar a ser ni una parte del poder ni un poder específico. Por supuesto, en los últimos años el periodismo ha intentado estar en el poder, ser el cuarto poder o formar parte del primero o influir sobre el segundo o el tercero. Pero lo resultante es que hoy en día el periodismo carece de poder. En realidad los grandes medios de comunicación españoles carecen de independencia como empresas, por lo cual no tienen independencia informativa. Está en manos de bancos y de cajas de ahorros.

¿Cree que alguna vez volverán a ser ese contrapoder o es imposible?

Sin duda que va a volver. Cuando yo hablo del periodismo estoy hablando siempre del periodismo en un ámbito moderno, pensando en el siglo XIX y XX, en paradigmas de ese momento. Estoy pensando en términos clásicos, como un periodista tradicional de la época dorada del periodismo y particularmente en el periodismo en papel, que es el periodismo de tesis, el que penetra dentro de la noticia, el de investigación, el periodismo que lanza los escándalos, que agita a las masas.

Ahora estamos girando hacia una nueva era, la edad contemporánea y la modernidad se acaban, hace ya tiempo estamos inmersos en la post modernidad. Una nueva época con una revolución tecnológica de implicaciones imprevisibles y en esa medida yo no sé si el periodismo será lo que fue o no. Yo creo que algo va a pasar y que será positivo.

Los periodistas aragoneses, comparándolos con otras comunidades, ¿están mejor o peor?

Igual de mal. Aragón en todos los aspectos es un promedio de España. Si hay un lugar donde los estudios sociológicos detecten comportamientos promedio en relación con el conjunto de España ese lugar es Aragón, así que creo que estamos igual de mal.

“LAS HABILIDADES DEL PERIODISTA EN INTERNET SERÁN OTRAS PERO SU ALMA SEGUIRÁ SIENDO LA MISMA”

¿Las nuevas tecnologías están ayudando a reforzar el periodismo o cree que lo están destruyendo?

Las nuevas tecnologías son básicamente instrumentos, pero los instrumentos en comunicación tienen implicaciones, no son neutros. Cada soporte y cada instrumento nuevo por supuesto que modifica el mensaje en lo cuantitativo y cualitativo. Modifica sus posibilidades, su alcance, la calidad de algunos de sus aspectos.

Cada nuevo medio que ha aparecido ha implicado una nueva manera de hacer información y de comunicar. Internet es un medio de medios, lo globaliza todo y permite generar un nuevo periodismo pluridimensional que funciona en todas las direcciones, que interactúa con el usuario, que permite que se introduzca y aporte cosas a la noticia. Este nuevo mundo ni mejora ni empeora. Las empresas de la comunicación españolas y de casi todo el mundo no han sabido hacer bien la transición, no han sabido adaptarse al cambio y no han encontrado un modelo de negocio en el ámbito digital. Estas empresas no estaban gestionadas por periodistas y eso se ha notado mucho. Hoy por hoy, internet es un caos. Es un  mundo difuso, confuso. Aunque hasta lo más aparentemente complicado, inaccesible termina siendo domesticado. Creo que el periodismo del futuro se va a hacer ahí, es evidente. Va a ser un periodismo distinto del que se hace hoy, distinto a lo formal, distinto en las herramientas, pero su intencionalidad, su vocación, sus perspectivas, su manera de hacer información tendrán que seguir siendo las mismas. Las habilidades del periodista serán otras pero su alma seguirá siendo la misma.

¿El término de periodismo ciudadano qué opinión le merece? Como está al alcance de todo el mundo estar al día en las noticias, parece que cualquiera pueda hacer información.

Cualquiera puede hacer información, eso es cierto. Cualquiera puede atender a un enfermo. Cualquiera puede defender a una persona que está siendo objeto de una acusación. Cualquiera puede construirse una casa. Pero claro, eso no es ni hacer arquitectura, ni hacer derecho, ni hacer medicina en un sentido profesional. Esto es lo mismo. Claro que cualquiera puede hacer información, siempre ha sido así. Siempre los medios han recibido materiales, informaciones de personas que pasaban por ahí. Pero no nos engañemos, eso es una cosa pero el periodista gestiona. El periodista es el que construye la información, el que determina que es lo más significativo. El periodista pone la intención, el periodista no es solo el que cuenta el qué y el quién, y el dónde y el cuándo. El periodista tiene que justificar el cómo y el porqué, que son los dos aspectos fundamentales de la noticia. Sobre los otros elementos puede intervenir cualquiera. De hecho normalmente la fuente de la noticia es una persona de la calle. Cuando vas a una casa donde ha ocurrido un incidente, un crimen, tú hablas con los vecinos. ¿Ustedes eran los vecinos de los terroristas que acaban de detener? Ah sí, parecían buena gente. Pero luego el periodista tiene que ir mucho más allá. Tiene que hablar con los testigos, saber interrogarlos para determinar con precisión y eso no lo va a hacer la gente, lo va a hacer un profesional.

Echando un vistazo a la parrilla televisiva, ¿cree que prima ahora más la opinión que la información?

Esto tiene una explicación muy sencilla. La televisión líder en Estados Unidos durante toda una época fue la CNN, que  ajustaba a los patrones de periodismo norteamericano tradicional. Y la FOX News estaba intentando desarrollar una estrategia para ver de qué manera se podía socavar el imperio de la CNN en el campo de la información pura. Y es verdad que lo que hacía la CNN tenía un talón de Aquiles, ya que estaba haciendo un material muy caro. Mandar a un equipo de gente a Bagdad en tal momento o a El Salvador o México es muy caro. Traer, llevar y mantener sobre el terreno en las áreas de conflicto a especialistas, a gente que tome tierra, vea exactamente de qué fuentes dispone, busque nuevas fuentes y empiece a mandar material bueno es caro. La buena información es cara, como todo en esta vida. Lo que la FOX hizo fue sustituir esta presencia de los periodistas de la CNN en los lugares donde sucedía la noticia, sustituir los comentarios de especialistas que hablaban de las cosas de las que entendían, por unas tertulias copiando los modelos de los magazines televisivos más livianos, el modelo de la tertulia un poco gritona, aparatosa. Y por supuesto convertir esas tertulias en un foco de irradiación de ideología reaccionaria. Es decir, llevar a telepredicadores del medio oeste, a políticos de la extrema derecha, a gente muy radical que verbalizaba planteamientos muy simplistas y muy radicales. Y bueno, lo cierto y verdadero es que la FOX News se convirtió en la número uno y desbancó a la CNN. Ese modelo lógicamente se instauró en todas partes. Y ahora en España ese modelo se extendió no solo porque fuese exitoso sino porque fue muy barato. Mandar a un grupo de periodistas a Siria es muy caro. Pero sentar alrededor de una mesa a un grupo de personas es muy barato.

Pero parece que eso es lo que interesa, si no interesara a lo mejor no estaría ahí.

Yo creo que si interesase tanto, tanto, Intereconomía no estaría en la ruina. Y ese señor que sale hablando con tanta prosapia cobraría algo. Lo del éxito o no éxito es muy relativo. Interesa o entretiene. O tiene una capacidad de atracción. Al final, a qué puede aspirar un tipo de tertulia de esa naturaleza, que casi todas cumplen los mismos requisitos, variopinta, capaz de hablar de cualquier sobre cualquier cosa con una superficialidad enorme, simplista, y profundamente reaccionaria cuando no fascistoide. Eso lo ven los que están en el ajo, los que les gusta oír eso, y los de la cuerda contraria para indignarse y para saber que están diciendo.

“LA MAYORÍA DE LOS POLÍTICOS ME PARECEN UNOS FARSANTES Y UNOS SINVERGÜENZAS”

¿Cree usted en la política?

Sí, claro. Yo creo en la política porque todo es política. La política es el mecanismo a través del cual se resuelven las relaciones humanas y se organizan las sociedades, eso es política. El señor que dice yo no voy a hacer política y me voy a erigir como caudillo y se acabó la política, ese señor es político, un político totalitario. La política me parece que está bien. Y creo en la política, ¿en qué política? Yo creo en la democracia, yo creo en el gobierno del pueblo por el pueblo, yo creo en las libertades. Yo creo en el socialismo, no en el del PSOE, creo en la igualdad de oportunidades, en la necesidad de construir sociedades equilibradas, en la necesidad de construir sociedades en las cuales no haya un poder hegemónico sobre el resto de los demás. Por lo tanto, creo en la política. Creo que es necesaria. No creo en la política en el sentido que me parezca que allí se producen verdades absolutas ni nada parecido. Yo creo en los políticos honrados, en los que tienen vocación de servicio público. Creo en los políticos que están intentando con honestidad y con seriedad llevar sus ideas y convertirlas en un instrumento para cambiar y para mejorar la sociedad. Si me preguntas si creo en la mayoría de los políticos de ahora te diré no, me parecen unos farsantes y unos sinvergüenzas, y lo peor de todo es que muchos de ellos son unos ineficaces.

Como en su columna de opinión, ¿es usted independiente?

Eso de llamarme independiente no deja de ser una especie de farol. Pero sí, yo soy bastante independiente.

¿Y cómo lo consigue? 

Lo he conseguido a base de no agachar la cabeza, de perder algún empleo estupendo que tenía, y por lo tanto dinero. Podría vivir mucho mejor y tener más éxito profesional. Mi mente está abierta a la crítica y al análisis crítico de la realidad porque es mi obligación profesional. Pero independiente absolutamente no soy, porque nadie es absolutamente independiente. Yo soy un hombre que tiene sus criterios, que tiene como se está notando, una ideología, que tiene unos conceptos de la vida. Quiero decir que siendo un demócrata radical como soy, soy un antifascista. Si soy un socialista radical como lo soy, quiere decir que soy un tipo contrario a las posiciones ultra liberales y neoconservadoras, es decir, que considero una persona equivocada y enemiga de la sociedad a quien dice que es estupendo que se destruyan la sanidad y la enseñanza pública. Si me preguntas si soy independiente te diré sí que lo soy, porque no me debo a nadie, ni nadie me dice lo que tengo o no tengo que escribir. Como mucho en esta casa (El Periódico de Aragón) me podrán decir esto no se publica porque te has pasado, porque las cosas son así. Pero no tengo carné de nada.

Ahora  parece que la ciudadanía está despertando de este letargo, ¿apoya usted el movimiento ciudadano del 15M y cómo lo interpreta?

Lo que está pasando es perfectamente normal. A dónde nos llevará y en qué medida esto cristalizará en una alternativa coherente eso ya lo vamos a ver. No lo veo sencillo. El 15M y sus secuelas y derivaciones son la perfecta muestra del fracaso, sobre todo con las nuevas generaciones, del Sistema. El Sistema con esa mayúscula ha fracasado, es decir, no hay anti sistemas que vayan por ahí tirando piedras. Habrá grupos y gente que lo haga en las manifestaciones, pero en realidad los anti sistema son los que están dentro del sistema, los que lo han reventado. Son banqueros, son políticos, son gestores, gente que está en los consulting. Esos han dinamitado el sistema y no funciona. En la medida que no funciona, y lo estamos viendo cada día, eso es una obviedad, hay una búsqueda de otros recursos.

La crisis ha arrasado con todo y lo que nos ha quedado ha sido un tremendo espacio yermo, en el que nos damos cuenta que hay que construir una cosa nueva. El 15M y los movimientos ciudadanos lo que pretenden es empezar a hacer algo en la dirección de construir eso. Ya digo que es difícil, es una cosa complicada pero yo quiero ser optimista y creer que a algún sitio se llegará. Si los movimientos de masas y las movilizaciones sociales se siguen produciendo, y se van a seguir produciendo, yo creo que algo va a salir.

¿Secundará la huelga general del 14N?

Sí, yo sí.

¿Por qué?

Porque vengo de una familia de tradición izquierdista en la que nunca nadie ha hecho el esquirol y yo sería incapaz de hacerlo. Si yo hubiese tenido que convocar esa huelga probablemente no lo hubiese hecho, pero creo que hay motivos en estos momentos para hacer una huelga cada día. Yo creo que a estas alturas, camino de los 6 millones de parados, con una reforma laboral terrible, se han presentado, más bien pseudopresentado los presupuestos de la Comunidad aragonesa, unos presupuestos que todos sabemos que no se van a cumplir, ni en ingresos, ni en gastos ni en nada, entonces, por qué no hacer una huelga. Y espero que todo el mundo que pueda la haga. Ya sé que va a ser muy difícil, porque te descuentan lo que hay y a veces pasas por situaciones de tensión.

“LA UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA SE APROXIMA A UNA TORMENTA PERFECTA”

Hablando de los presupuestos, ¿cómo ve la situación de la Universidad de Zaragoza?

Mal, la Universidad de Zaragoza como tantas otras cosas, como toda España en su conjunto, se aproxima a una tormenta perfecta. En el exterior hay un gobierno de derechas que es anti universitario, que tiene objetivos que van encaminados a la destrucción de la Universidad pública o al menos a su devaluación. Pero además de eso, dentro de la Universidad hay todo un sistema universitario, un equipo de gobierno, rectores, decanos, vicerrectores que son un desastre. La Universidad pública en España, y la de Zaragoza es un ejemplo muy claro, en estos momentos, es absolutamente frágil. No hay movilización, no hay organización, no hay lucha, no hay orgullo, no hay voluntad, no hay vocación, no hay planteamientos claros, no hay rabia, no hay nada. Hay que gente que va a sacarse una carrera para que le den un papelito, ¿un papelito para qué? ¿Qué harás tú con un papelito de periodista? A ver si tienes suerte y te dan una beca de 450 euros al mes. Y si no que se gasten tus padres 8.000 euros y te vas a hacer un máster. Yo veo que la Universidad está inestable, temblando.

Entonces, ¿quizá esta situación también está siendo provocada por la indiferencia de los universitarios?

No, esta situación viene provocada porque en España desde hace 20 años se ha vivido bastante bien. Se han ido consiguiendo una serie de mejoras que han hecho que en la sucesión generacional se diese constantemente un incremento del status económico, social. Y eso es normal, no ha hecho a todos adocenarnos, tomarnos las cosas con calma. Pero lo hemos hecho en exceso. Hemos perdido de tal manera las referencias que ahora esto que pasa nos deja estupefactos, nos ha dejado en estado de shock. Y hay demasiada gente que está saliendo del shock yéndose a su rinconcito a ver de qué manera puede intentar ser uno de los que se salve del gran desastre que todo el mundo intuye que viene.

Por último, ¿nos da un buen consejo a los universitarios?

Disfrutad de la vida. Si tuviese que dar un consejo serio, yo creo que estudiar en la Universidad es un privilegio porque te permite estar cuatro o cinco años, en los que ya eres una persona adulta que ya tiene todos los derechos ciudadanos, dedicado casi exclusivamente a adquirir conocimientos. Y eso es un privilegio enorme que tiene un coste enorme en términos sociales y familiares, que deberíais tener en cuenta. Estáis usufructuando un privilegio que va a desaparecer. En 10 años ya no será tan fácil ser universitario y no será tan fácil dedicarte cinco años al conocimiento, a la formación. A vivir, al debate, a pasarlo bien, a salir los fines de semana, a enamorarte, a leer, a viajar… eso es una maravilla, y mi consejo es que tenéis que aprovecharlo, para pasarlo bien y adquirir el mayor número de conocimientos posibles. El conocimiento es la única herramienta que tiene el ser humano para no caer en el desastre.

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