La lupa

El Plan Bolonia “necesita mejorar”

CRISTINA LÓPEZ DUMALL – LAURA LARRIBA

Periodismo y Arquitectura fueron los primeros estudios que empezaron a funcionar con el Plan Bolonia y desde hace 3 años comenzó a implantarse de forma masiva. A día de hoy, todos los estudios de la Universidad de Zaragoza han sido adaptados al nuevo Plan y conviven con los últimos años de las licenciaturas.

Tras inaugurarse el tercer año de promociones de graduados, el rector de la Universidad, Manuel López, ha declarado que la puesta en marcha del Plan Bolonia es muy positiva, aunque “la metodología docente, sobre todo de personalización, tiene varias dificultades para su aplicación debido a las  restricciones de recursos humanos, de infraestructuras y profesorado”. Una de las ventajas del Espacio Europeo de Estudios Superiores (EEES) era precisamente el de una atención personalizada para cada alumno. Laura estudia Historia y en su promoción son más de 100 personas, es imposible una atención personalizada y asegura: “Están muy bien los planteamientos pedagógicos de Bolonia, pero no están llevados a la práctica”.

Otro de los cambios que han notado los estudiantes de la universidad es la manera de estructurar las asignaturas. El Plan Bolonia reparte el peso de la nota global entre trabajos prácticos y  un examen teórico. Alejandra es estudiante del grado de  Geografía y prefiere “hacer examen porque los trabajos al fin y al cabo tampoco te cuentan tanto y lo que hacen es quitar tiempo”. Sin embargo, Estefanía está en el último año de la licenciatura de Derecho y comenta: “preferiría que me hubiera pillado el Plan Bolonia creo que aprendes más que en una clase magistral en la que solo te sientas a escuchar”.

El próximo mes de diciembre se cumplirán 4 años desde que el colectivo ACPU, Asamblea Contra la Privatización de la Universidad, se encerró durante varios meses en el edificio de Interfacultades en contra de la puesta en marcha del Plan Bolonia. Este colectivo no consiguió su objetivo de frenar lo que denominaron una “mercantilización” de la universidad. La asociación denunciaba la incompatibilidad entre la asistencia a clase y tener un trabajo. Desde el Ministerio aseguran que no existe ningún inconveniente, pero un estudiante de Periodismo afirma: “Si no tuviera la flexibilidad de horarios que me dan mis jefes, no podría trabajar. Ahora mismo compatibilizar las dos cosas es lo más difícil para los universitarios”.

Hablar en público y trabajar en equipo son dos de los pilares fundamentales sobre los que se sustenta la reforma universitaria. Sonia está en el último año de enfermería y afirma: “como todos los trabajos los tenemos que exponer en clase, he mejorado mucho a la hora de comunicar”. La capacidad de trabajo en grupo es algo que se valora muy positivamente en cualquier empleo. Laura es estudiante de historia y los trabajos en grupo le han ayudado a “mejorar la capacidad de coordinación”.

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