En privado

El mercadillo solidario de la Facultad de Medicina contribuirá a la construcción de una escuela en Kenia

IRENE LOZANO Y RAQUEL MARTÍNEZ

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La Fundación Emalaikat ha celebrado esta semana un mercadillo solidario en el hall de la Facultad de Medicina. Muchos curiosos se acercaban a ver los artículos expuestos: pulseras, peluches, abrigos, bolsos y hasta un CD de Mecano se podían comprar por un precio más que asequible. Los beneficios se destinarán a la construcción de un colegio en Turkana, una región de Kenia.

Desde adornos navideños hasta zapatos. Cientos de artículos se han puesto a la venta en el mercadillo solidario organizado por la Fundación Emalaikat en la Facultad de Medicina. ¿El objetivo? La construcción de una escuela en la región de Turkana, en Kenia. Esta iniciativa no hubiera sido posible sin Marta Zamora, estudiante de tercero de Medicina: “llevo ya bastantes años en la asociación, de hecho, vienen muy a menudo a mi casa, nos van enseñando proyectos e intentamos conseguir a más gente que dé dinero para la fundación”.

La Fundación Emalaikat es una organización privada no lucrativa fundada en 2008. Aunque comenzó en Kenia, ahora ha extendido sus proyectos también a Etiopia y Tanzania donde desarrollan programas a largo plazo para mejorar la calidad de vida de sus habitantes. Uno de los proyectos más importantes era la construcción de una presa en Turkana, una región en la que apenas llueve. Para contribuir con estas actividades, Marta decidió llevar a cabo, el año pasado, un mercadillo solidario en su propia Facultad. No sabía si tendría éxito o no pero al final consiguió más de lo esperado: “el año pasado recaudamos casi 3.000 euros, no se construyó sólo con eso, obviamente, pero sí junto con otras aportaciones privadas”, explica Marta.

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Fue tal la alegría de los keniatas al ver construida la presa que incluso fueron a hablar con el decano de la Facultad de Medicina para agradecérselo: “Les conseguí una cita con el decano para que le conocieran y le explicaran cómo funcionaba la ONG. Y la verdad es que el decano salió contentísimo diciendo que jamás había venido alguien de Kenia para darle las gracias por prestar su facultad para hacer un mercadillo”, explica Marta.

Este año, la Fundación ha querido repetir la experiencia pero, esta vez, con un objetivo distinto. Construir una escuela en la misma región de Kenia es desde hace meses su prioridad: “Desde antes de Pilares ya di voces, puse carteles y lo difundí por las redes sociales pero lo que más funciona es el boca a boca”.

Para ayudar a Emalaikat, Marta ha estado durante meses recaudando todo tipo de objetos y prendas de ropa que poder poner a la venta en el mercadillo: “hay que hacer selección ya que siempre hay gente que te da cosas que no está en buen estado y eso ya lo llevamos directamente a la parroquia. Lo vas seleccionando y poniendo precio, la verdad es que son muchas horas de trabajo y espero que den su fruto”, decía Marta en el segundo día del mercadillo.

Sin duda, han dado su fruto. Este año, aunque la recaudación no ha llegado a los 3.000 euros del año pasado, la suma ha ascendido a 2.210 euros: los dos primeros días fueron `flojetes’ porque el primero conseguimos 750 y el segundo 550 pero el tercero, al ser el último, pusimos todo a un euro y eso hizo que se acercara muchísima más gente. Así que hemos conseguido un dinero muy valioso para construir la escuela”, cuenta la organizadora.

Además, en el mercadillo se vendían boletos para un sorteo que se realizó el último día. Una cena para dos y una camiseta del Real Zaragoza te podían tocar por sólo un euro.

Todo esto ha sido posible gracias a las compras de los estudiantes universitarios, del personal del campus y de los alumnos de la Universidad de la Experiencia: “por la tarde están aquí los ‘abuelicos’ en la Universidad de la Experiencia y cuando bajan y ven esto…vamos, esto es para ellos, y se dedican a comprar”, explicaba Ana Ruiz, estudiante de tercero de Medicina. Además de comprar, algunos también contribuían llevando artículos: “La iniciativa me parece estupenda. Ayer compré una cosa y hoy he comprado otra. Y también he traído cosas para que vendan”, afirmaba Aurora, trabajadora en la Administración de la Facultad de Medicina, mientras curioseaba alguno de los artículos.

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Pero el esfuerzo no ha sido solo de Marta. Muchos de sus amigos han colaborado también con la fundación: “Marta está todo el rato aquí, está muy involucrada. El resto que la conocemos venimos a ayudarle, cuando podemos nos vamos turnando poco a poco”, cuenta Ana Ruiz.

En general, el mercadillo ha tenido muy buena acogida por parte de los estudiantes. Los días de celebración del mercadillo también han sido muy propicias: “con las fechas navideñas viene muy bien, si tienes que hacer algún regalo o algo puedes aprovechar para comprarlos y, al mismo tiempo, ayudar“, explica Teresa Esteban, una de las compradoras.

Con este mercadillo solidario Marta ha demostrado que con ilusión y horas de trabajo se puede conseguir que decenas de niños estén más cerca de poder ir a la escuela.

ESCUCHA A SARA, ESTUDIANTE DE MEDICINA

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