El Aleph

Los grupos de teatro universitario se reinventan para seguir levantando el telón

SANTOS MARTÍNEZ – BEATRIZ ARANDA

Grupo de teatro del CMU Pedro Cerbuna

Grupo de teatro del CMU Pedro Cerbuna

Aunque las instituciones públicas dejen de colaborar con las actividades culturales de la Universidad de Zaragoza, sus estudiantes no se rinden. Tras mucho pensar de qué manera podían continuar con una afición que compaginan con los libros, los actores en potencia del CMU Pedro Cerbuna tuvieron una idea: autofinanciarse por medio de sus obras de teatro. O, como en el caso del CMU Santa Isabel, crear un grupo en el que ni el profesor supusiera un gasto. Teatro de estudiantes, para estudiantes.

“Con motivo de la crisis y de los recortes, el aula de teatro de la Universidad de Zaragoza, uno de los referentes del teatro universitario español, ha cesado su actividad, en silencio, y sin que nadie diga nada”. Son palabras de Francisco Ruiz, técnico en Gestión Cultural de la universidad. Pese a la mala noticia, el teatro universitario no terminó ahí. Son muchos los estudiantes que se suben a los escenarios en su tiempo libre, y los dos ejemplos más cercanos los tenemos en los Colegios Mayores Pedro Cerbuna y Santa Isabel.

El aula de teatro del Colegio Mayor Pedro Cerbuna cuenta este año con 12 alumnos. José Carlos Álvarez es el profesor de teatro, y divide el curso en dos bloques: hasta diciembre se dedican a ejercicios de expresión corporal, improvisación, dicción y lectura. Además, elijen una obra de teatro que trabajan en el segundo bloque, desde enero a mayo, con el objetivo de poner el broche de oro al curso con la representación de la obra. “Terminamos la primera semana de mayo para que los alumnos no tengan problemas de tiempo y puedan preparar bien sus exámenes”, explica Álvarez. “El aula de teatro termina con el subidón de ver reflejado el trabajo de todo un año, y de ver a tus compañeros aplaudiendo y aullando”, afirma el profesor.

Grupo de teatro del CMU Santa Isabel

Grupo de teatro del CMU Santa Isabel

Sobre compaginar la afición y la obligación habla también Luis Eduardo Suelves, estudiante de Física de la Universidad de Zaragoza: “solo ensayamos los lunes por la noche después de cenar, y a veces incluso se nos hace la una; muchas veces, en época de exámenes falta alguno porque está estudiando… pero las dos semanas antes del estreno nos ponemos a tope y los últimos días, cada minuto que tienes, se lo dedicas”. Un esfuerzo que está recompensado, porque “la semana de después de la actuación que acabas harto de ensayar, cuando terminas la obra dices: ‘¿y ahora yo que hago?’; te deja una sensación muy chula”.

El Teatro Cerbuna, que es como se denomina este grupo, siempre había contado con una partida económica del ayuntamiento… hasta este año. Esto supuso que el precio de la actividad ascendiera, y que algunos alumnos dejaran de participar. “Si se va uno, a todos nos sube un poco. Si sube a 180 euros, hay uno que se va porque no puede pagarlo, entonces sube a 220 y otro no puede tampoco… Como no queríamos que se acabase, pensamos mucho para continuar”, dice Marta López, estudiante de Periodismo. La solución a la que llegaron los alumnos fue la autofinanciación a través de aquello que están aprendiendo a hacer: cada poco tiempo muestran sus obras de teatro a los compañeros del colegio mayor, y esperan que con sus donaciones puedan hacer frente al obstáculo de los recortes. “La última obra que representarnos para la autofinanciación fue un texto corto, El Canibal, y la verdad es que la cosa no funcionó mucho económicamente, pero conseguimos dos nuevos alumnos”, asegura el profesor.

Así va creciendo un plantilla de nuevos actores, ya que de los 12 alumnos que forman el grupo, solo repiten 3 con respecto al año pasado. Entre los alumnos que están de Erasmus y los que han terminado la universidad, “se ha cerrado un ciclo”, según Álvarez; el cambio se nota, aunque “es gente joven, con mucho ritmo y mucha fuerza, y eso lo soluciona todo”.

Cartel canibal

Cartel canibal

“Estamos muy contentos con el profesor, nos lo pasamos muy bien. En los ensayos te dice lo que tienes que hacer pero siempre te lo dice bien y te deja ese punto para que le pongas tú algo al personaje”, dice Luis Eduardo. José Carlos Álvarez lleva 5 años al frente de la actividad en el Cerbuna, que según él, es un Colegio Mayor “con gran tradición en teatro”. Ha trabajado como actor y director en el Teatro del Temple y en el Nuevo Teatro de Aragón. Actualmente forma parte del grupo de teatro Luna de Arena, lo que le permite trabajar con grupos que van desde  niños hasta ancianos. “Cada grupo tiene una idiosincrasia diferente, es una batalla completamente distinta. El ritmo vital  se nota en todo lo que hacen, hasta en las obras que elijen para representar”.

Muy cerca, a pocos metros del CMU Pedro Cerbuna hay otra residencia de estudiantes: El CMU Santa Isabel. En su interior también se encuentran actores aficionados que combinan los ensayos con los libros. Cada lunes y miércoles a las nueve en punto, los integrantes del Teatro Isabelino se reúnen en una de las salas del colegio mayor para repetir una y otra vez las escenas que representarán a final de curso. Paula Ortega es estudiante de Periodismo y quiso hacer teatro porque era “una forma interesante y distinta de llegar a la gente, además quería perder el miedo, perder la vergüenza, ser más espontánea”. Ella participa en grupo Isabelino desde hace tres años, y dice que no le cuesta compaginarlo con sus estudios, una realidad que tienen muy en cuenta todos los componentes del conjunto. Sin embargo, Paula cree que “la pena es que no se hagan más actuaciones conjuntas o más muestras y talleres de teatro universitario”.

La directora del grupo de teatro del CMU Santa Isabel es Laura Rodríguez, una estudiante de Filología Hispánica. “Ante la imposibilidad de financiar un profesor como tal, Laura se ofreció a llevar el grupo. Digamos que es un grupo autogestionado. Laura lo hace porque lleva mucho en esto, disfruta y está encantada de dar una ayuda al colegio sin retribución”, dice Paula.

Quién sabe, quizá estos estudiantes sigan el ejemplo de Teatro Che y Moche, una compañía profesional que nació a partir de un grupo de teatro universitario, y actualmente gestiona el Teatro de las Esquinas junto con Teatro del Temple. Se trata una de esas historias que nos recuerdan que, a veces, una afición puede convertirse en nuestra forma de vida.

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